Carta a una maestra de primero de primaria (sobre la lectura)

Hace unas semanas mi hermana me comentó que su pequeño hijo, que va en primero de primaria, tuvo un mal comportamiento en la escuela. La maestra mandó llamar a los padres y les asignó como tareas para la casa “menos celular y 20 minutos de lectura diarios”.

Días después, mientras viajaba en el transporte público, una madre platicaba con su pequeño sobre lo que harían al llegar a la casa: me prestas tu tablet, dijo el niño. Solo si lees más, aclaró la mamá, como dijo la maestra. ¿Si leo media hora me prestas media hora la tablet?

Entonces escribí esta carta, dirigida a esa maestra de primero de primaria que manda como castigo para los niños, la lectura.

Querida maestra:

Leer no es un castigo.  Leer es un acto de apertura hacia la vida, para conocer nuevos mundos, personajes extraordinarios y otras formas de pensar. Gracias a la lectura viajas al espacio o te sumerges en las profundidades.

Leer es divertido, vives aventuras, ríes y lloras con los personajes. Creces con ellos.

Leer no es un castigo, sino el premio más valioso que puede ganar un niño/a. Es una puerta para su desarrollo.

Por eso, querida maestra, leer no es un castigo. No lo impongas como castigo para el niño/a inquieto. Platica con sus padres o con las autoridades de tu escuela sobre otras formas de abordar la indisciplina .

Pregunta y pregúntate de quién necesita llamar la atención ese niño/a. ¿Será de ti? ¿Será de sus papás?

Leer no es un castigo, es una forma de soñar, de jugar, de convivir.

Conviértete en la maestra por la que el niño descubrió el placer y el amor por la lectura y no la maestra por la que el niño/a odia leer.    

Atentamente,
DTZ,
lectora y maestra

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